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El jardín de Monet en Giverny

Giverny, estanque de los nenúfares

El impresionismo es uno de los pocos movimientos pictóricos que gustan a casi todo el mundo y cuyos pintores resultan familiares incluso a gente sin mucho interés en el arte. Monet y sus cuadros sobre ninfeas y nenúfares son ampliamente conocidos aunque no todo el mundo sabe que cerca de París hay un sitio donde puedes realmente entrar en ellos.

Monet vivió en Giverny desde 1883 hasta su muerte en 1926. Durante este tiempo fue diseñando y configurando su famoso jardín, que cuenta actualmente con casi 100 especies diferentes de árboles y plantas de todo el mundo. A pesar de la oposición de los lugareños, que pensaban que las especies exóticas podían contaminar el agua del río, Monet fue haciendo crecer el jardín a través de los años. Su mayor interés, sin embargo, no era la botánica, sino poder estudiar los efectos de la luz y las estaciones en la vegetación.

La casa de Monet en Giverny solo puede visitarse entre el 1 de abril y el 1 de noviembre. En la web podemos saber los meses de floración de las diferentes plantas. Julio y agosto son los únicos meses en los que podemos ver los nenúfares en flor, mientras que septiembre es el mes donde podremos disfrutar del manto de capuchinas con las que se cubre el paseo central del jardín.

Giverny suele estar hasta arriba de turistas, lo que le quita un poco de magia al lugar. Hay varios parkings muy grandes donde dejar el coche y unos cuantos sitios donde comer. Nosotros estuvimos en el Restaurante del Hotel La Musardière, muy cerca de la entrada. Comida bastante buena (principalmente galettes) y una sidra normanda insuperable.
Sidra normanda
La casa de Monet se encuentra nada más entrar en el recinto. Se puede visitar el interior siguiendo un recorrido por las habitaciones, el estudio, la sala de estar azul, el comedor amarillo y la cocina. Las paredes de toda la casa están llenas de réplicas de los grabados japoneses que Monet coleccionaba. Es una pena que no permitan hacer fotos en el interior porque el comedor es como estar en un cuadro de Matisse.

El jardín tiene dos partes: el llamado “clos normand” y el estanque. En la primera destaca la curiosa mezcla de flores de muchos tipos y colores, aparentemente desordenada, que va cambiando con los meses. El punto más fotografiado es el pasillo central, con unos arcos por los que avanzan rosas trepadoras y que está cerrado al paso por las capuchinas que cubren el suelo en septiembre.
Giverny, estanque de los nenúfares
De camino al estanque, pasamos por un pequeño bosque de bambú que anticipa la influencia japonesa de esta parte del jardín. El puente japonés actual es una réplica del que mandó construir Monet a un artesano local y que aparece en tantos de sus cuadros. Es interesante dar la vuelta completa al estanque e irse fijando en los cambiantes reflejos de los sauces llorones y los demás árboles en el agua. Desde cualquiera de los dos puentes se tienen unas vistas magníficas del jardín acuático, aunque haya que abrirse camino entre tanto turista.
Giverny, estanque de los nenúfares
A la salida de la casa de Monet se puede dar una vuelta por el pequeño pueblo, entregado casi en su totalidad al turismo y a las galerías de arte. Al final de la calle principal (la calle Claude Monet, claro) está la iglesia de Santa Radegonde. A la derecha, en el sendero que conduce al cementerio, está la tumba familiar de Monet, muy sencilla. Si se cuenta con más tiempo, se puede visitar también el museo del impresionismo y sus exposiciones temporales.
Calle Claude Monet (Giverny)
Tumba Claude Monet
Os recomiendo pasar una mañana o una tarde en Giverny tanto si viajáis a París como si estáis de ruta por Normandía, ya que se encuentra a solo 70 kilómetros de Rouen, su capital.

 
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Publicado por en 08/10/2014 en Francia

 

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¿Cómo organizar un viaje a Indonesia?

Arrozales en Bali

Organizar un viaje a Indonesia requiere de bastante tiempo y paciencia si quieres aprovechar al máximo los días de vacaciones y tienes tiempo limitado, ya que es un país en el que suelen surgir muchos imprevistos.

Los transportes (aviones, barcos y autobuses) tienen poca variedad de horarios y no conectan todos los días con los mismos lugares. Es habitual llegar a una ciudad y tener que esperar hasta 3 días para poder coger un barco. Otro problema frecuente es la cancelación o retraso de vuelos sobre la marcha sin motivo aparente, que te pueden dejar sin combinación y sin poder llegar a tu destino. Muchos lugares no son accesibles en transporte público y requieren de cierta habilidad negociadora y algo de suerte para llegar en el menor tiempo posible y con el menor desembolso.

Aunque te guste descubrir los lugares a tus anchas, te recomendaría tener al menos claros los horarios y los días de los transportes entre islas para no perder demasiado tiempo en estaciones o ciudades sin interés. En Indonesia, más que en ningún otro país que haya visitado, la información es tiempo y dinero ahorrado.

Según mi experiencia, para organizar unas vacaciones en Indonesia lo mejor es seguir estos pasos:

1)   Elige qué islas quieres visitar:

Indonesia tiene 7.508 islas, de las que unas 6.000 están habitadas, así que lo primero deberá ser elegir destino. Cada isla es como un país diferente, así que en función de tus gustos deberás decantarte por unas u otras y decidir si ver varias para tener una idea global del país o recorrer una o dos en profundidad. Para facilitarte una primera selección, esta podría ser una descripción simplista de las más famosas:

- Java: Es la isla donde está la capital, Jakarta, y a la que llegan la mayoría de vuelos internacionales. Lo más interesante de la isla es Jogyakarta, antigua capital, Borobudur y Prambanan y el trekking a los volcanes Bromo e Ijen.

- Bali: La isla tiene dos caras opuestas: el sur es surfista, fiestero, playero y lleno de turistas extranjeros, mientras que el norte es tradicional, cultural y lleno de templos fascinantes y paisajes de arrozales. Si te va lo primero, ve hacia Kuta, si prefieres lo segundo, tu centro de operaciones deberá ser Ubud.

- Lombok: Esta isla también tiene dos caras. Las 3 islas Gili (Trawangan, Air y Meno) representan diferentes niveles de fiesta y relax tipo Ibiza y Formentera, mientras que el resto de la isla permanece muy salvaje y es muy complicada de atravesar. Apenas hay transportes ni alojamientos y se requiere de un conductor local y mucha paciencia. Si te gusta el trekking, puedes hacerlo en el Parque Nacional del volcán Rinjani y ascender a su cima.

- Sulawesi: Desde la gran capital (Makassar o Ujung Pandang), de la que es mejor salir pitando, se llega en 8 horas de autobús a Tana Toraja, un valle con tradiciones funerarias y artísticas milenarias. Si se sigue subiendo un par de días más, los amantes del buceo encontrarán las tranquilas islas Togean y, aún más arriba, el Parque Nacional de Bunaken, dos paraísos poco transitados. Si no se quiere pasar por Tana Toraja, es mejor volar directamente al norte de la isla.

Casas Toraja

- Flores: Aunque se puede acceder también desde Bali, Flores es la isla de donde parten los barcos a Komodo y Rinca para ver dragones y hacer snorkel en los arrecifes de coral. Labuanbajo, la capital, no merece más tiempo que el que se tarde en conseguir negociar un barco en el puerto. El resto de la isla también es aventura pura para desplazarse y alojarse. Es interesante también acercarse al volcán Kelimutu.

- Borneo: La zona de Kalimantán es donde se pueden visitar las reservas de orangutanes. Se pueden contratar excursiones por internet o ya en Indonesia que incluyen vuelo y 3 días remontando el río en un klotok con todo incluido.

- Papua: Perfecta para gente aventurera y con dinero ahorrado. Según me contó un guía local, los trekkings por la isla suelen ser bastante duros y bastante caros, ya que toda la comida y el material tiene que traerse de fuera y cargarse con porteadores durante todo el recorrido. Lo ideal es contratar un precio cerrado por todo (vuelo, porteadores, guía, comida, alojamiento y material) con un guía experimentado una vez en Indonesia.

- Sumatra: A pesar de ser una isla enorme, casi nunca es una de las opciones que se barajan en un primer viaje a Indonesia, al menos para el turista occidental. Tiene muchos parques naturales, animales, volcanes y naturaleza poco explotada. Al ser tan grande, las distancias para visitar los puntos más interesantes consumen mucho tiempo.

- Resto de las islas: Solo me plantearía visitarlas si ya conocéis las anteriores u os encanta la exploración y la aventura a lo Rockefeller.

2)   Elige la duración del viaje:

Una vez elegidas la/s isla/s que se quiere/n visitar, decide cuántos días quieres estar en cada una y deja un día entero para los traslados. Si vas muy justo de tiempo y quieres ver variedad de islas, calcula un mínimo de 3-4 días enteros más el de traslado por isla. Así lo hice yo (con los transportes y el alojamiento bien planificados) y no tuve sensación de ir corriendo a todas partes, aunque me arriesgué a sufrir una cancelación que se cargara el calendario de viaje (afortunadamente no pasó). Si vas a internarte por Sulawesi, Lombok o Flores, deja más margen porque puedes tener muchas incidencias para llegar a destino. Un truco práctico es dejar Java para el final como colchón para no perder el avión de vuelta a España si te cancelan algún vuelo interno y te retrasas.

3)   Elige el orden en función del transporte:

Cuando ya sepas qué islas quieres conocer y durante cuánto tiempo, empieza a montar el puzzle del viaje. No todas las islas conectan con todas y tampoco lo hacen todos los días. Prepara una primera hipótesis de viaje (lo cansado al principio y lo relajado al final o alternando playa y montaña como hice yo) y comprueba las conexiones aéreas entre las capitales y/o los ferries. Los aviones internos son muy baratos en Indonesia (entre 30-100 euros trayecto) y aunque para los locales son un lujo, para los extranjeros son como el autobús (incluso puedes subir botellas de litro y medio en la mano y en las maletas). Los ferries son aún más baratos pero se tarda bastantes horas (o días) en llegar a cualquier destino.

Autobús a Rantepao (Tana Toraja, Sulawesi)
4)   Compra los billetes:

Ahora que tienes un calendario aproximado y viable del viaje, plantéate si quieres comprar por adelantado los billetes o hacerlo in situ. Lo segundo te dará más flexibilidad (teniendo en cuenta de que si no puedes coger el vuelo o barco que quieres, a lo mejor tendrás que esperar dos días al siguiente) aunque lo primero te asegurará la plaza y el precio. El precio de los vuelos fluctúa bastante, aunque no es seguro que vaya a ser más caro o más barato cuanto antes lo compres.

En teoría, no se pueden comprar billetes para vuelos internos desde el extranjero, pero afortunadamente, un avispado indonesio ha montado una página web en la que por una comisión de unos 4-9 euros por billete te los compra y te los envía por mail. La página es Ticket Indonesia y es rápido y 100% fiable aunque a veces tengas que pedirle que te mande de nuevo las tarjetas de embarque porque se ven mal. No desesperes si no contesta al momento, ten en cuenta la diferencia horaria.

5)   Piensa en el alojamiento:

Aunque te guste improvisar, revisa tu plan de viaje para ver qué días llegas a horas intempestivas o en qué destinos te apetece alojarte en un hotel mejor. Los alojamientos en Indonesia no son tan baratos como en Tailandia pero por un precio más que razonable puedes alojarte en un hotel muy bueno, así que quizás te merezca la pena pasarte por Agoda o Asiarooms y echar un vistazo. Yo te recomendaría tener alojamiento reservado en Ujung Pandang en Sulawesi (eso es la ciudad sin ley y más si llegas de noche) y en Gili Trawangan si vas en temporada alta y tu avión llega tarde (si no te van a buscar del hotel en lancha va a estar complicado llegar a la isla).

Y con estos cinco pasos, ya tienes tu viaje organizado. In situ, es muy fácil conseguir taxistas, conductores privados, barcos con tripulación y guías en inglés e incluso, a veces, en español. No te olvides de ir ligero de equipaje, ¡va a ser un viaje muy movidito!

 
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Publicado por en 01/04/2013 en Indonesia

 

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Simbología masónica en el Jardín del Capricho de Madrid

Entrada

Hace unos meses visité por primera vez el Jardín del Capricho de Madrid, que se encuentra en la Alameda de Osuna. El acceso en metro es bastante cómodo, se puede llegar desde Callao o Gran Vía en la línea 5 sin hacer trasbordo. El Capricho es el único jardín romántico de Madrid y debido a lo costoso de su mantenimiento, solo se permite visitarlo en fines de semana y festivos y está prohibido entrar
con comida, balones o animales
.

El nombre del jardín se debe a que su construcción fue un empeño personal de la Duquesa de Osuna, que quería poseer un maravilloso jardín lleno de divertimentos donde pasear, ir en barca, perderse en un laberinto más grande que el de La Granja, hacerse pasar por campesina o practicar espiritismo (dicen que junto a Goya).

Durante la Guerra Civil, el palacio fue la “posición Jaca”,nombre en clave del Cuartel General del Ejército Republicano. Como los bombardeos se hacían cada vez más frecuentes, se construyó en tiempo récord y de forma muy discreta un búnker con capacidad para 200 personas. Aunque ha habido algunos proyectos para convertirlo en un museo, la visita está actualmente muy restringida.

PalacioA pesar de la innegable belleza y singularidad de El Capricho y de su valor histórico, lo más interesante y desconocido del jardín es la simbología masónica que se oculta en cada uno de sus rincones. Por ejemplo, aunque el jardín se arrendó el día 16 de junio de 1779, en el contrato se inscribió el día 24 de junio, comienzo de la Estación del Sol masónica y fecha relacionada con el juramento “Por Dios y San Juan”.

En cuanto a su estructura, el Capricho tiene una parte de estilo inglés o paisajístico y otra parte de estilo francés, separados por una vía ancha que desemboca en el palacio. El recorrido por todas estas diferentes zonas es una escenificación de la Flauta Mágica de Mozart, obra que escribió su autor unos años después de entrar en la logia de Viena y justo después de que la masonería se prohibiera en el Imperio Austríaco. Se representan en él los tres escenarios de la ópera: el jardín (estilo francés), el bosque (estilo inglés) y el palacio/templo (edificaciones).

El palacio actualmente está cerrado al público, aunque pueden contemplarse los tondos sobre la vida de Apolo que hay en la fachada y que representan el castigo a la ambición. En la columnata había tres esculturas, hoy desaparecidas, que representaban los pilares de la logia (sabiduría, belleza y fuerza) a través de tres figuras mitológicas: Atenea, Venus y Hércules. Su ubicación en el extremo oeste del jardín, al final de un “camino recto” desde la entrada y con orientación este-oeste también remite a los preceptos de la masonería. En el interior, para acceder a los despachos privados de los duques de Osuna había que subir una escalera de caracol, en forma de columna salomónica, que representaba el ascenso de grado.

ExedraEmpezamos el recorrido por la Exedra, que se encuentra en la Plaza de los Emperadores. Tiene varios detalles de construcción con simbología masónica como su forma de templete con una semicúpula hoy desaparecida, los siete escalones divididos en dos tramos (4+3: tierra y cielo) y la presencia de las esfinges, que para los masones simbolizan el secretismo y los misterios de la orden, que no deben ser revelados a los no iniciados.

Templete de BacoContinuamos por el Templete de Baco, que está situado sobre un montículo natural desde donde se ve el palacio. El templete es único en su género, ya que tiene cuatro particularidades muy diferentes a las de edificaciones similares: es de planta elíptica, está orientado según los puntos cardenales, las columnas se agrupan de tres en tres y mezclan elementos de orden jónico y dórico.

Baco simboliza por un lado el vino tinto que se utiliza en las celebraciones masónicas y, por otro lado, una parte del salario simbólico masónico (vino, trigo y aceite que son los alimentos que se producían originalmente en la finca).

El recorrido pasa después por el Abejero, donde la duquesa y sus invitados se sentaban a merendar mientras observaban cómo trabajaban las abejas. Se decía que era una manera de reflexionar sobre la vida pero en realidad era un templo a la naturaleza y a los ideales masónicos.

AbejeroPor un lado, su forma es muy similar a la del Museo del Prado, cuyo arquitecto Juan de Villanueva ya demostró su conocimiento de la simbología francmasónica en la capilla Palafox de la Catedral de El Burgo de Osma. El 6 es un número  muy importante para la logia y se repite en todos los elementos del edificio (forma hexagonal de los detalles del techo, los panales, sillas, esculturas, columnas…). Por otro lado, las abejas simbolizan la perseverancia, la disciplina, la constancia y la obediencia.

De camino a la zona de juegos, se atraviesa la columna de Saturno de la que parten seis caminos. Las columnas aisladas, de las que hay varias en el jardín, son un elemento recurrente en la simbología masónica y más si, como esta, no se apoyan directamente en el suelo. Simbolizan la unión del cielo y la tierra y la firmeza. La escultura del Saturno devorando a sus hijos y la forma de rueda que forman los caminos que la rodean aluden al paso del tiempo y al progreso. Al fondo de uno de los caminos puede verse un altar, otro de los elementos recurrentes en el jardín, que recuerdan a aquellos sobre los que se colocan el libro sagrado de la logia, la escuadra y el compás.

Es curioso también que los edificios más importantes de la finca estén dispuestos en el mapa formando dos triángulos. Tenemos el compuesto
por el Abejero, el Templete de Baco y la Rueda de Saturno y otro formado por la Exedra, el Templete de Baco y el Palacio.

ErmitaLa ermita es uno de los edificios más curiosos del Parque. Durante mucho tiempo vivió allí un ermitaño para darle realismo al lugar. En el
exterior, hay una pirámide y dos columnas estriadas. El interior es bastante sobrecogedor. Los elementos que esperarías encontrar en una ermita como velas, libros y candelabros están pintados en la pared como si fuera una casa de muñecas (igual que en la Casa de la Vieja, de la que hablaré más adelante).

Pero lo más llamativo de la estancia es un cuadro pintado al fresco que representa un santo firmado por Durero y rasgado, de forma que deja ver el bastidor del lienzo, también pintado en la pared. No se conoce el significado de esta pintura fuera de la masonería pero después de mucho darle vueltas y leer cosas voy a lanzar una hipótesis.

El santo en cuestión lleva una vestimenta similar a las representaciones clásicas de San Jerónimo. Durero solía pintar como San Jerónimo a Rosacruz, fundador de una orden esotérica de formas muy parecidas a la francmasonería y a la alquimia. Mi hipótesis es que quizás ese cuadro represente solo para entendidos que los Duques de Osuna formaban parte de la rama Rosacruz de la masonería, que en aquel momento era marginal y secreta en España. Además, siendo aún más rebuscada, el libro sagrado de los Rosacruces se llama T, que es la letra que forman los bastidores que deja a la vista el lienzo rasgado. Sea esta la explicación o no, el jardín guarda muchos secretos históricos.

Uno de los monumentos del jardín que tiene más elementos simbólicos es el Estanque de los Patos. La rosa sobre una hoja de acanto representa el triunfo del amor sobre la muerte, el velo de Isis es la consecución de la sabiduría y el velo a través de la argolla significa que hay que dejar atrás la ignorancia. La pata de oca que puede verse en una roca es un símbolo templario que alude al hermetismo de la organización y a un camino iniciático y espiritual de perfección, igual que el Camino de Santiago, que está representado también en el estanque a través de una concha de peregrino. En un banco cercano puede verse también una tibia y una calavera.

CasinoAdemás del de los patos, el jardín cuenta con muchas otras fuentes y estanques y con una gran canalización que se podía surcar en barca y
que los invitados de los Duques de Osuna recorrían para ir de la zona de juegos al Casino. El uso del agua es un recurso copiado del Templo de Salomón. En la entrada del Casino hay un “porcellino” muy parecido al que se puede ver en el Mercado de Florencia.

La sala de baile del Casino tiene planta octogonal, ya que el 8, para los masones, es el número de la amistad, la fraternidad y la iniciación. Sin embargo, las estrellas del techo tienen seis puntas y todos los relieves del exterior tienen seis figuras (menos una), porque el número 6 representa para ellos la justicia y el equilibrio. Los relieves se leen en orden inverso a las agujas del reloj y muestran siempre a dos de las seis figuras abrazadas y a una con toga. Las escenas representan la iniciación a la masonería y alegorías de las cuatro estaciones como símbolo del paso del tiempo.

Relieve del CasinoEn la primera, se puede ver la presentación del aspirante con la cara tapada y una pierna descubierta; en la tercera, se representa la obediencia debida al compañero masón; mientras que en la quinta, podemos ver la presentación ante el maestro. Es interesante cómo en las dos últimas aparecen dos símbolos muy importantes, el descubrimiento del Templo de Salomón y la festividad de San Juan (a través de la rosa como símbolo
del secretismo de la organización, la acacia, la palmera y las escuadras y cartabones).

Casa de la Vieja

Por último, y ya cerca de la salida, está la Casa de la Vieja, donde la Duquesa jugaba a ser campesina. En la planta de abajo, que tiene las paredes recubiertas de refrescante musgo, encontramos un altar que era utilizado para hacer prácticas esotéricas, sobre un pavimento de estrellas de cinco puntas.

El resto de la casa tiene todos los elementos pintados en las paredes, como vimos en la ermita: sartenes, trapos, enseres… Durante muchos años, hubo un autómata de una vieja hilandera para darle realismo a la escena bucólica. Sin embargo, se trata de unas estancias bastante inquietantes, donde se han grabado psicofonías y que dan bastante mal rollo, sobretodo si se accede al atardecer cuando está en penumbra.

Muchos otros símbolos se ocultan en formas del pavimento, aberturas en grutas que dejan pasar ciertos rayos de sol y pequeños detalles como algunas piedras cúbicas. El Jardín del Capricho de Madrid puede disfrutarse de muchas maneras y merece una visita, no solo por estas historias sino por su belleza, tranquilidad y por lo bien cuidado que está. ¡No os lo perdáis!

 
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Publicado por en 03/01/2013 en Curiosidades, España

 

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Día 5: La Ruta por Emilia-Romagna.

Recorrido:

9:10-11:30 Trayecto del hotel hasta Rávena
11:30-15:45 Visita a Rávena y comida
15:45-17:15 Trayecto
17:15-19:30 Visita a Módena
19:30-22:30 Trayecto hasta Venecia

Como el viaje continuaba en Berlín, planificamos la ruta para coger el vuelo desde Venecia y así poder recorrer algunos puntos de la región de Emilia-Romagna. Tras muchas deliberaciones, nos decantamos por visitar Rávena y Módena. Fue un día bastante cansado, porque no esperábamos que las 8 horas de coche repartidas en tres partes se fueran a hacer tan pesadas. El camino era bastante feo, muy industrial, pero sin duda mereció la pena conocer estas dos ciudades.

Rávena es una localidad conocida fundamentalmente por sus mosaicos bizantinos, que están repartidos por varios enclaves de la ciudad. Este es un plano del centro, los números en amarillo son los puntos más importantes, que se pueden visitar comprando una única entrada por 8,5 euros.

Plano de Ravenna

Que los puntos de la ruta bizantina estén tan separados entre sí, lejos de ser un problema, es una buena excusa para pasear por el centro de Rávena y encontrarte estampas como esta. Solo faltaba Marcello Mastroianni para sentirte como un personaje más de “La Dolce Vita”.

Coche clásico

Los mosaicos bizantinos de Rávena (de los siglos V y VI) son impresionantes, no en vano fue la capital del Imperio Romano de Occidente. Los dos monumentos que más nos gustaron son:

- Mausoleo de Gala Placidia. Pequeño pero absolutamente hipnótico, con unos patrones geométricos y vegetales que te llevarías a casa y algunas representaciones paleocristianas que nos resultan hoy en día un poco marcianas. Está maravillosamente conservado.

Mosaico bizantino

- Iglesia de San Vital. Conocida por albergar los mosaicos bizantinos que nos caían a todos en Selectividad: los de Justiniano y Teodora. Cuando los ves, entiendes la obsesión del profesor de Historia del Arte y te recreas mirando cada una de las escenas bíblicas, detalles vegetales y apóstoles mientras luchas con un dolor de cuello considerable (la iglesia es altísima). La teofanía y el cordero místico son una pasada pero a mi me encantó el detalle de la mano de Dios haciendo los cuernos que aparece en las “Ofrendas de Abel y Melquisedec”, tanto que hasta me compré la postal.

Mosaicos bizantinos

Mosaico bizantino

Nos contaron que esta iglesia es la más solicitada de Italia para bodas y que muchas parejas de todas las partes del país esperan meses o años con tal de casarse rodeados de todo este lujo oriental. No me extraña, tienen que quedar unas fotos impresionantes.

Después estuvimos comiendo en un restaurante llamado Ca de Vèn, que está dentro de un palacio del Quattrocento. A destacar el plato de embutidos típicos de la Emilia-Romagna y el tiramisú.

Embutidos italianos

Plato de pasta en un restaurante de Ravenna

Por su parte, Módena es una ciudad típica de provincias, agradable, tranquila, con una plaza porticada por la que pasear y encontrarte un taller de violines junto a una tienda de menaje de diseño. Pero cuando crees que nada te va a sorprender demasiado en esta ciudad, entras en la Catedral. Probablemente de día no impacte tanto, pero de noche, su interior de ladrillo oscuro se vuelve casi negro y el Cristo románico flotando perfectamente iluminado sobrecoge al más pintado. Nunca había visto una iglesia de paredes negras (¡y encima con moqueta roja!). Por detrás del altar, está la capilla con la tumba del patrón de la ciudad del siglo IV.
Catedral de Modena

Después de esta sorpresa, partimos hacia Venecia para coger el avión que nos llevaría a Berlín no sin antes comprar una botella del vinagre que ha hecho famosa a esta ciudad en el mundo entero. El buen aceto balsámico DOP se vende principalmente en vinotecas y su precio varía según los años de maduración, nosotros nos llevamos uno de 12 años.

 
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Publicado por en 27/08/2012 en Italia

 

Día 4 en la Toscana: La Ruta del norte

Recorrido:

9:30-10:10 Trayecto desde el hotel rural “La Gufaia” hasta Pistoia
10:10-11 Visita a Pistoia
11-11:45 Trayecto
11:45-12:20 Visita a Pescia
12:20-12:50 Trayecto
12:50-13:15 Visita a Collodi
13:15-13:45 Trayecto
13:45-17 Visita a Lucca y comida
17-18:20 Trayecto
18:20-19 Visita a San Miniato
19-22 Vuelta al hotel y cena en Montelupo Fiorentino

Esta parte de la Toscana merece la pena si no conoces Pisa. En ese caso, es una buena idea hacer una excursión de un día a Lucca y Pisa desde Florencia. Nosotros ya habíamos estado en la ciudad de la torre inclinada, así que decidimos seleccionar otros pueblos y lugares singulares para completar el día de camino a Lucca. Realmente, no nos mereció mucho la pena y, de saberlo, habríamos dedicado otro día a la ruta del Chianti y a visitar Volterra.

La primera parada fue Pistoia. La catedral y el baptisterio son muy bonitos por fuera, aunque de estilo muy similar a la de Lucca. El resto de la ciudad no tiene nada que haga que merezca la pena conducir hasta aquí. La segunda parada fue en Pescia. Lo único interesante fue una pequeña iglesia que encontramos por casualidad y que no aparecía en las guías a pesar de estar muy cerca del resto de “atracciones”. La iglesia de San Antonio Abad parecía sacada de un thriller americano de trasfondo religioso: íntima, oscura, vacía, misteriosa y con unos frescos llenos de demonios y de alegorías del Juicio Final muy curiosos.

De Pistoia y Pescia partimos con cierta rapidez y el regusto amargo del que ha desperdiciado unas horitas de sus vacaciones. Además, teníamos muchas esperanzas depositadas en el siguiente destino, Collodi, ciudad natal del autor de Pinocho. La ciudad que nos recibió era digna de una película, pero esta vez de terror. El parque de Pinocho, pensado para que niños y adultos rememoren el cuento a través de esculturas repartidas por un jardín, es decadente, solitario y decrépito. Solo hay que ver la megaescultura de Pinocho que te despide al salir de la ciudad, da miedito.

Pinocho en Collodi

La otra atracción de la ciudad es la villa Garzoni, que cuenta con un jardín renacentista muy conocido y celebrado en todas las guías. Cuando nos dirigíamos a visitarlo y tras pasar por delante de multitud de vendedores de merchandising de Pinocho (en serio, comprad vuestros pinochos en Florencia), nos encontramos con la taquilla del jardín: 13 euros por cabeza. A través de la valla atisbábamos una escalinata versallesca muy bonita pero poco más. ¿Sería otra decepción a añadir al día que llevábamos? Por si las moscas, decidimos dirigirnos directamente a Lucca.

Lucca sí merece una visita, aunque si es lo único que vais a ver de esta zona, yo me lo pensaría. Como he comentado al inicio, lo ideal es hacer una excursión para ver Lucca y Pisa en un día desde Florencia o, como mucho, desde Siena. Esto es lo que más nos gustó de Lucca:

- Paseo por el parque que recorre la muralla. Es muy tranquilo y te ofrece una bonita perspectiva de las lujosas villas que hay en algunos barrios de Lucca, así como de la elegancia de esta ciudad.
Murallas de Lucca
- Iglesia de San Miguel. Preciosa fachada, muy parecida a la del Duomo. Por la zona hay muchas cafeterías donde tomarse un café o un gelato.

Duomo di San Martino

- Duomo di San Martino. Lo que más nos gustó son tres elementos misteriosos que le encantarían a Iker Jimenez: el laberinto que hay tallado en uno de los pilares de la entrada y que podría estar relacionado con los templarios, una cruz que apareció en el mar y un cuadro de Tintoretto que trata la Última Cena de forma muy iconoclasta (perspectiva contrapicada desde el lado corto de la mesa, María Magdalena en primer término en el suelo y Jesús medio asomado ya al otro mundo).

- Piazza del Mercato. Era el antiguo anfiteatro romano de la ciudad, por eso guarda la misma forma circular pero sustituyendo las gradas por unas casitas amarillas muy entrañables. En este vídeo se aprecia la forma de la plaza, ¡no os mareéis!

- Basílica de San Frediano. Impresiona el gigantesco mosaico bizantino en la fachada. El interior es bastante interesante, con una pila bautismal de ornamentación muy rica y el cuerpo (casi) incorrupto de Santa Zita, una santa del siglo XIII que fue sirvienta en Lucca.

Basílica de San Frediano

- Las puertas y aldabas de Lucca son un secreto escondido, que requiere tener la vista entrenada para detectar lo singular entre lo cotidiano. Guille García tiene en Minube una buena colección que reunió en su viaje a Lucca.

 
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Publicado por en 26/08/2012 en Italia

 

Día 3 en la Toscana: La Ruta del Chianti (SP-222)

Recorrido:

10-10:55 Trayecto desde Casseta Montiperti
10:55-11 “Visita” al Castello di Meleto
11-11:15 Trayecto
11:15-13:15 Visita al Castello di Brolio
13:15-13:45 Trayecto
13:45-15 Comida en la Abadia de Coltibuono
15-17 Disfrutando del paisaje a través de la carretera SP-222
17-17:30 Visita a Impruneta
17:30-20 Trayecto hacia el hotel rural “La Gufaia”

La Ruta del Chianti, a través de la famosa carretera SP-222, es otro de los recorridos imprescindibles si visitamos la Toscana. Me sorprendió descubrir que los pueblos de esta zona son bastante feos, a diferencia de los del resto de la región, lo que te permite concentrarte en los magníficos paisajes de colinas perfectamente ordenadas y en los infinitos tonos de verde, amarillo y ocre que se disponen en módulos geométricos como en una alfombra de patchwork. Es en otoño cuando esta zona está en su máximo esplendor, aunque te arriesgas a que haga un día gris y llueva a ratos, como me pasó a mi.

Este día hay que dedicarlo por completo a admirar el paisaje y a pararse en el arcén cada vez que se descubra una imagen de postal, lo que sucederá más o menos cada 10 minutos. Sin embargo, hay dos paradas imprescindibles: el Castello di Brolio y el restaurante de la Abadía de Coltibuono.

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El Castello di Brolio es el lugar de residencia de la familia del Barone Ricasoli, que fue Primer Ministro de Italia y creador de la Denominación de Origen Chianti Classico. Hay que reservar cita a través de su web y ésta incluye por sólo 10 euros una visita guiada (en inglés y privada aunque seais sólo dos personas) a la capilla, la cripta y el museo familiar; un recorrido por su jardín inglés, desde donde se puede contemplar una de las vistas más típicas de la Toscana y una cata comentada de 3 vinos a elegir de la bodega.

vinosbarone
El restaurante de la Abadía de Coltibuono es una buena elección para comer en plena ruta del Chianti. Elegante y sofisticado, aunque no excesivamente caro y con platos tradicionales toscanos, se encuentra más o menos a la mitad del camino y tiene una bodega espectacular (aunque irónicamente muchos de los comensales conduzcan y no puedan beber). Nosotros comimos patatas al horno, tabla de salamis, risotto con ragôut de paloma y raviolis de calabaza. Inovidable.

Restaurante Abadía de Coltibuono
P.D. Impruneta, que visitamos al final del día por recomendación de la Lonely Planet, no merece la pena. Lo mejor del pueblo es el típico chocolate caliente de la cafetería Susini, a la izquierda de la catedral. Aprovechad mejor ese tiempo para dar la vuelta y disfrutar un rato más del paisaje y los viñedos antes de que anochezca.

 
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Publicado por en 15/01/2012 en Italia

 

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Día 2 en la Toscana: La ruta etrusca y cinematográfica

Recorrido:

9:10-9:30 Trayecto desde San Albino
9:30-10:30 Visita a Montepulciano
10:30-11:15 Trayecto
11:15-14:45 Visita a Chiusi y comida
14:45-15:30 Trayecto
15:30-16:30 Visita a Cortona
16:30-17:15 Trayecto
17:15-18:50 Visita a Arezzo
18:50-20 Trayecto hacia el hotel Monteperti

Montepulciano se ha popularizado mucho últimamente porque es donde se rodó una de las películas de “Crepúsculo”. No importa que no las hayas visto, sus habitantes te informarán en cada escaparate y te querrán chupar la sangre con los precios desorbitados de las tiendas, ansiosas por aprovechar el tirón vampírico mientras dure. Aún así, merece mucho la pena la visita la plaza del Ayuntamiento, que es similar al de Florencia, y recorrer sus calles empedradas y empinadas hacia los diferentes miradores.

La segunda referencia cinematográfica del día es Arezzo, donde se rodó la parte inicial de “La vida es bella”. El centro de la ciudad es muy interesante, con su original Piazza Grande y, sobretodo, los impresionantes frescos sobre la Historia de Cruz de Piero de la Francesca, que se encuentran en la Iglesia de San Francisco. El inconveniente principal es que Arezzo es una ciudad grande, con un tráfico infernal y hay que dejar el coche en el parking de pago de la estación de tren, que está un poco lejos.

La parte curiosa y sorprendente del día fue la visita a Chiusi, una de las ciudades etruscas más importantes del mundo antiguo y en la que quedan más restos arqueológicos de ese período. Por un lado, fue curioso ya que la época etrusca es un fragmento de la historia de la que sabemos poco y nos solemos saltar en los museos y, por otro lado, fue sorprendente por cómo se entiende el patrimonio histórico en Chiusi.

Las encargadas del Museo, del Laberinto de Porsenna y de la visita a las criptas etruscas son las señoras del pueblo, a las que tienes que llevar en tu propio coche para que te abran la puerta. Son señoras que te explican la historia antigua como te la explicaría tu madre y que no se molestan en hablar despacio si no entiendes bien italiano y, desde luego, no hablan una palabra de inglés. Señoras que cuando te vas del Museo porque se te hace ya tarde te preguntan si has visto tal o cual cosa, como si te hubieras levantado sin comértelo todo del plato. Más majas que las pesetas.

chiusi

 
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Publicado por en 15/01/2012 en Italia

 

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